Esos amores

Me encontré con el recuerdo de esos amores que te dejan marcas en el corazón. Me topé con palabras y promesas que quedaron en el olvido, tropecé con el recuerdo y con la juventud.

Recordé los besos prohibidos, los robados y los atesorados. Caí en la añoranza de la primera vez, el primer encuentro el primer roce. ¿Qué fue de esas palabras que invitaban a la complicidad? ¿Es así como se va la vida, entre ilusiones, años y recuerdos?

Si bien la vida no ha sido justa con mi cuerpo, lo ha sido con el corazón que rebosa de haber sido amado muchas veces, de haber sido tratado con respeto y pasión.  Ese corazón que en el aburrimiento se cansa de latir, ¿será que este corazón repita historias ancestrales?

¿Y qué hago con el recuerdo, lo ahogo, le sigo la pista o busco un reencuentro? ¿Qué se hace cuando se despierta la curiosidad de los afectos ajenos de amores inconclusos?

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La que nadie buscó

¿Recuerdas cuando veías más de lo que tu dedo señalaba? ¿Recuerdas cuando tus sueños  tenían sentido y cauce? ¿Dónde quedó la que imaginaba un mundo mágico, vital y esperanzador?

Está entre las sábanas vespertinas que cobijan la indiferencia y el dolor.

Nunca me quité la máscara, sigo aparentando algo que no soy, desperdicié la vida en el asqueroso intento de pertenecer. No encajo! no encajo! y sigo esperando que alguien vea más allá de mi, que alguien descubra lo que no encuentro, pero lo que hay detrás de todo, no es más que una vasija rota, vieja y frágil creyendo ser un tesoro que nadie buscó.

 

Soy esa mujer

No me considero disidente ni revolucionaria, a lo mucho, solo alguien que cuestiona lo establecido.

Me descubro tibia y sin rumbo, distinta a la que diseñé siendo adolescente. No me destaca la valentía ni el arrojo, no digo lo que pienso ni defiendo causas universales.

Soy pequeña e insignificante en el mundo de gigantes, soy nada entre los seres que devoran la vida, que gastan sus opiniones todos los días. Dejé de creer en mí, porque lo que hay, no alcanza a inspirar a nadie.

Hueca, cansada y sin ánimo a defenderme de la imposición de quienes se creen (y seguro lo son) superiores, opinan, deciden e imponen. Inútil mujer que respira y vive, no existe, solo vive.

Mujer cansada de no ser lo que sus padres, amigos y sociedad le exigieron, mujer que espera la muerte. Mujer que antes soñaba con la libertad y hoy la regresa intacta, entera y nueva.

Mujer llena de nada más que de hartazgo, indiferencia desolación. No soy nada ni de nadie. Nadie lloraría mi desaparición, nadie me extrañaría. Soy esa sombra en la esquina olvidada de una casa deshabitada. Soy esa que aun en la sonrisa deja salir la profunda tristeza de su corazón, soy la que nadie recuerda, la que nadie busca, la que nadie ama.

Si tan solo fuera fácil desaparecer, pero al parecer ese es mi trabajo en la vida, desdibujarme poco a poco, diluirme con el llanto ahogado que cada noche aparece, borrarme en cada silencio, en cada puño apretado, en cada frustración y grito extinguido.

Susurro mi nombre sólo para no olvidar que soy una meta de la muerte, que tarde o temprano logrará… vaya objetivo.

Falsa, molesta, irritada, infeliz.